Hope & Mission desarrolla proyectos en distintos países del mundo, trabajando junto a organizaciones e iglesias locales para llevar esperanza, servicio y acompañamiento a comunidades en situación de vulnerabilidad.
Sanando el alma, construyendo el futuro. En El Salvador vamos más allá de lo material: acompañamos la construcción de un centro de espiritualidad y sostenemos espacios donde la comunidad no solo recibe ayuda, sino también acompañamiento humano y espiritual.
Proveemos educación y materiales didácticos, donamos útiles escolares, suministramos alimentos básicos y creamos espacios lúdicos donde el aprendizaje se mezcla con la alegría de la convivencia comunitaria.
Un centro de espiritualidad dedicado a la Virgen de Fátima, en Apopa
La fachada, ya con su forma definitiva, sobre el terreno de Apopa.
La nave vista desde el costado, con el volcán recortado al fondo.
El conjunto desde el aire: la iglesia, los accesos y la explanada.
La misma obra tiempo atrás, cuando la estructura aún estaba en hormigón desnudo.
Cientos de personas acompañan cada celebración en el atrio.
Así será la iglesia cuando esté terminada.
Una jornada de entrega, con la comunidad reunida.
Los niños reciben material dentro del templo, aún en obra.
Cada niño se lleva su imagen.
El 13 de mayo de 2026, día de la Virgen de Fátima, la iglesia de Apopa fue dedicada. Esa tarde dejó de ser solo una obra y quedó consagrada para siempre a Dios y a Nuestra Señora.
Presidió la celebración el obispo auxiliar de San Salvador. Cerca de 5.500 personas llenaron la nave y el atrio, y muchas más la siguieron en directo. Se colocaron en el altar reliquias de santos y mártires, se ungió el altar con óleo sagrado, se incensó y se encendieron las luces del templo. Al caer la noche, los fieles acompañaron a la Virgen en una procesión de velas.
Desde el domingo 17 de mayo hay misa los domingos a las 9:00, 11:00 y 17:00. Cada 13 de mayo se celebrará el aniversario del templo.
La unción e incensación del altar, el corazón del rito de dedicación.
La nave, llena de fieles el día de la dedicación.
Sacerdotes y celebrantes reunidos en el presbiterio al terminar la misa.
Las bóvedas ya pintadas, con los andamios que aún sostienen los acabados.
En el Boulevard Constitución, kilómetro 8, en el municipio de Apopa, se levanta un centro de espiritualidad dedicado a la Virgen de Fátima. Cada aporte que recibe es un paso más hacia su conclusión.
La obra está en el área metropolitana de San Salvador, a la entrada de Apopa, en un terreno abierto desde el que se ve el volcán.
No es solamente una obra de construcción: es un lugar pensado para el encuentro, la oración y la vida de fe de las familias salvadoreñas, que podrán tener ahí un espacio propio donde reunirse y acompañarse.
El proyecto avanza gracias a aportaciones que se miden en ladrillos y en metros cuadrados. Cada donación, por pequeña que sea, es un paso más hacia la conclusión de la iglesia, y quien aporta recibe después noticia de cómo avanza la obra.
La aportación más pequeña, y la que más se repite. Con ella empieza todo lo demás.
Media vara de muro levantada: suelo, piedra y trabajo ya puestos en pie.
Un metro completo de la iglesia, de los cimientos a la bóveda.
La estructura está en pie y la fachada ha tomado ya su forma definitiva. Lo que hace poco era hormigón desnudo hoy es una nave de piedra clara que se recorta sobre el paisaje.
Y el templo ya está abierto: desde su dedicación, el 13 de mayo de 2026, celebra misa cada domingo, aunque las obras continúan por fuera y por dentro.
Cuando esté terminada, la iglesia será mucho más que un edificio: un lugar de oración y de formación, abierto a las familias de toda el área metropolitana de San Salvador.
El apoyo de Hope & Mission permite que cada etapa avance y que la obra siga creciendo hasta quedar terminada.
Mientras avanza la obra, la fe se vive también fuera de sus muros: celebraciones, encuentros y visitas que llegan a familias, escuelas y comunidades de todo el país.
Una cena benéfica anual en honor a la Virgen, con música sacra, meditación y la presentación de los avances de la iglesia. La última reunió a más de 500 personas, y todo lo recaudado se destina a la construcción.
Cada año, la fiesta de la Virgen de Fátima reúne a miles de fieles en la iglesia de Apopa con la coronación de la imagen, el rosario, la misa y la procesión de velas. En 2024 fueron más de 2.500 personas.
En Navidad se visitan hogares de niños y jóvenes para compartir con ellos juguetes, un refrigerio y una tarde de alegría.
Un torneo anual entre las comunidades del Valle del Ángel, vecinas de la obra, que fomenta el deporte y la buena convivencia.
Más de 60 voces y músicos interpretan villancicos tradicionales y música sacra para celebrar el nacimiento del Niño Jesús.
La imagen de Nuestra Señora de Fátima visita colegios, instituciones y hogares salvadoreños. Cada visita se vive con oración y el rezo del rosario.
Cada aporte es un paso más hacia la realización de este proyecto: una casa para la fe de todo un pueblo.
Donde la abundancia se convierte en propósito. Sembramos altruismo en quienes tienen la capacidad de darlo y sostenemos a quienes más lo necesitan con lo más básico: dignidad higiénica y cuidado personal.
Canalizamos ayuda económica directa hacia los proyectos de Guatemala, Costa Rica y El Salvador, y ofrecemos oportunidades de voluntariado estructuradas donde cada participante desarrolla capacidades y un compromiso comunitario duradero.
Los kits de higiene, preparados uno a uno.
La entrega, mano a mano, en cada jornada.
Voluntarios sirviendo en uno de los encuentros.
Los encuentros reúnen a las familias de la comunidad.
Reconocimiento a quienes hacen posible cada jornada.
Los preparativos, antes de que llegue la gente.
Fe hecha obra. En Guatemala, Hope & Mission apoya proyectos que unen formación, educación, vida espiritual, cultura y servicio. La finalidad no es solamente construir espacios, sino crear lugares capaces de formar, acompañar y servir a la persona y a la familia en las distintas dimensiones de su vida.
Trabajamos con dos fundaciones locales: FUNDENAL, que impulsa la construcción de la iglesia de San José Pinula y el apostolado que recorre el país, y FUMISERICORDIA, que lleva ayuda concreta a quienes atraviesan momentos de necesidad.
Una iglesia para la formación y la vida espiritual
La iglesia de San José Pinula al atardecer: hoy alcanza cerca del 75 % de su construcción.
Vista del conjunto: la iglesia y la casa donde vive y se forma la comunidad.
Los trabajos avanzan sobre la nave principal.
Los cimientos y las primeras columnas, en las etapas iniciales de la obra.
La estructura del complejo, en pleno crecimiento.
Cada celebración llena la iglesia: un verdadero «hospital de almas».
Las peregrinaciones con la Virgen llevan fe y esperanza a cada rincón del país.
La coronación de la imagen, en una de las comunidades visitadas.
Encuentros de formación: 500 participantes de promedio llegan de todo el país.
Las procesiones recorren las calles: la fe sale al encuentro de la gente.
Servir a quienes más lo necesitan
Un regalo entregado en mano: el gesto pequeño que cambia el día de una familia.
Cada Navidad, cientos de juguetes llegan a manos de niñas y niños.
Jornadas de entrega de víveres y juguetes en las plazas de las comunidades.
Los Reyes Magos visitan a los niños: la alegría también es una forma de servicio.
Hope & Mission busca apoyar proyectos que respondan a las necesidades más profundas de las personas y contribuyan al desarrollo integral de las comunidades. En Guatemala, esta visión se concreta en proyectos que buscan unir formación, educación, vida espiritual, cultura, atención y servicio.
En San José Pinula se encuentra actualmente en construcción una iglesia que ya alcanza aproximadamente un 75 % de realización.
El proyecto busca que sea mucho más que un lugar de culto: un espacio de formación, encuentro y renovación espiritual; un verdadero «hospital de almas», donde las personas puedan acercarse a Dios, encontrar consuelo, recibir formación y fortalecer su vida.
Por sus características y dimensiones, se aspira también a que llegue a convertirse en un patrimonio de gran valor para Guatemala, y a ser una expresión concreta de la verdadera fisonomía de la Iglesia: una presencia cercana que acoge, forma, acompaña y lleva esperanza.
Junto con la construcción de la iglesia se proyecta un complejo integral en las cercanías de la Ciudad de Guatemala, en el área de Zona 10, Zona 14 o el inicio de Carretera a El Salvador. Está pensado como un espacio donde distintas iniciativas puedan desarrollarse de manera conjunta, atendiendo las necesidades espirituales, educativas, culturales y humanas de niños, jóvenes y familias.
Una formación integral que combina excelencia académica, formación religiosa y humana, cultura y valores sólidos. La música tendrá un papel especialmente importante, para desarrollar en los jóvenes sus capacidades artísticas y su sensibilidad hacia la belleza.
Al servicio de las personas de la ciudad: Misas, confesiones y dirección espiritual, catequesis, actividades para familias y momentos de oración.
Las condiciones necesarias para vivir, formarse y sostener la vida comunitaria que hace posibles las actividades de formación, atención y servicio.
Estos proyectos nacen de necesidades que se perciben en la sociedad guatemalteca: la necesidad de una formación católica sólida, familias que necesitan apoyo y orientación, jóvenes que buscan una educación basada en principios firmes y personas que desean encontrar espacios de atención y acompañamiento espiritual.
Un niño puede encontrar educación y formación; un joven, un ambiente donde desarrollar sus capacidades y descubrir un ideal; una familia, orientación y acompañamiento; y una persona que busca a Dios, un lugar donde pueda ser acogida y recibir atención espiritual.
El verdadero objetivo no se mide únicamente en metros cuadrados construidos, sino en vidas que puedan ser transformadas. La iglesia permitirá ampliar los espacios de formación y vida espiritual; el colegio podrá formar a nuevas generaciones; la capilla acercará la atención espiritual a muchas personas de la ciudad; y la casa hará posible sostener la vida comunitaria necesaria para desarrollar esta misión.
El apoyo de Hope & Mission permite que esta visión pueda comenzar a hacerse realidad. Cada obra representa una oportunidad de llegar a más personas y de crear espacios que puedan seguir dando frutos durante muchos años.
Construir esperanza es construir lugares donde las personas puedan ser formadas, acogidas, acompañadas y ayudadas a descubrir un horizonte más alto para sus vidas.
Formando el futuro, integrando el presente. Existen miles de jóvenes con talento pero sin caminos claros, y familias migrantes que llegan buscando una vida mejor y encuentran incertidumbre.
Formamos a jóvenes en habilidades tecnológicas, acompañamos con mentoría personalizada y sostenemos a familias migrantes con alimentos básicos y apoyo directo a la niñez.
Centro Mariano de Espiritualidad, actividades familiares y misiones navideñas.
Vista aérea del terreno del Centro Mariano de Espiritualidad.
El Centro Mariano de Espiritualidad, tal como está proyectado.
El portal de Belén, montado a mano por voluntarios.
Las actividades familiares reúnen a las familias alrededor de la mesa.
Juegos y deporte al aire libre en las jornadas familiares.
Misión Navideña 2024 en la comunidad El Pavón, Los Chiles (Alajuela): atención en salud.
Misión Navideña 2025 en el barrio El Tenorio, Santa Cruz (Guanacaste): entrega de alimentos.
Clases, coro y la graduación de cada promoción.
Los alumnos del colegio, frente al centro.
El trabajo diario en el aula.
El recreo, en las zonas verdes del colegio.
El coro del colegio, durante una presentación.
Graduación 2025: los alumnos entran a la ceremonia.
Cada alumno recibe su diploma.
Trabajamos junto a organizaciones e iglesias locales para llevar esperanza, servicio y acompañamiento a comunidades en situación de vulnerabilidad.
Cada iniciativa refleja nuestro compromiso con la fe hecha acción, generando un impacto real y sostenible en personas, familias y comunidades.
Esperanza que se construye en comunidad. Trabajamos junto a parroquias y organizaciones locales para acompañar a familias, niñez y jóvenes en barrios donde la necesidad convive con una enorme capacidad de organizarse.
Sostenemos el acompañamiento espiritual y educativo, apoyamos con alimentos y recursos esenciales, y abrimos espacios de formación para jóvenes que buscan un horizonte propio.
Cada iniciativa refleja nuestro compromiso con la fe hecha acción, generando un impacto real y sostenible en personas, familias y comunidades.